Despedimos a nuestra querida Hermana Clementina Sacks

PorNancy Dieguez

Despedimos a nuestra querida Hermana Clementina Sacks

Con mucho dolor y tristeza por su repentina partida, despedimos a nuestra querida Hermana Clementina, que falleció a los 91 años este domingo 12 de septiembre.

Una persona grande de espíritu, con una vocación de entrega a la Iglesia y a su queridísima Comunidad Educativa de Santa Rosa de Lima. Damos gracias a Dios por haber compartido tanto trabajo juntos. Un verdadero PILAR de nuestra Diócesis de San Justo. Miembro de Jurec, colaboró de manera incansable por la Educación.

Rezamos por nuestro colegio vecino y amigo, Unidad Educativa Santa Rosa de Lima, lamentamos esta pérdida enorme y rogamos a Dios que nos regale los mismos valores con los que colmó la vida de la Hermana Clementina.

A continuación, la semblanza que se leyó al comenzar la Misa de Despedida del Martes 14 de septiembre:

«Hna. Clementina, una abeja incansable del “Panal” de Dios…

Clementina Sacks nació en Colonia Moreno, Entre Ríos, un 20 de noviembre de 1929 en el seno de una familia de inmigrantes alemanes, numerosa y muy católica. En ella mamó las primeras lecciones de catequesis y de amor hogareño. Siempre rezaban todos juntos el Santo Rosario.
Aprendió primero a hablar alemán y luego en el colegio el castellano.
Ella quería ser santa y esto la motivó a acercarse más al Señor a través de la vida religiosa. A los 16 años viajó a Buenos Aires para realizar el postulantado, luego el noviciado y profesó un año después.
A sus 22 años realizó los votos perpetuos, su profesión solemne.
Se desempeñó como docente y luego secretaria. Al destacarse en ella cualidades organizativas ya desde muy jovencita, la destinaron como priora de una Comunidad, la cual estaba muy venida abajo. Ella se desvelaba y preocupaba hasta las lágrimas por ver mejorar esa escuela, pero le costaba conseguir recursos. Organizó eventos, rifas y kermés para juntar fondos.
Así fue derramando toda su vida de Comunidad en Comunidad pasando por los colegios de San José en Mendoza, Nuestra Señora del Milagro y Guardia de Honor en Capital, Cristo Rey de Morteros en Córdoba (zona rural por aquel entonces) y nuestro tan querido Santa Rosa de Lima, en San Justo.
Por donde pasaba siempre dejaba mejoras, cambios en la infraestructura edilicia y también en el corazón de los que estaban a su lado.
En San Justo fue donde más tiempo estuvo, 47 años en total, en diferentes etapas. La última desde 1987.
Actualmente era Ecónoma General de la Congregación, Representante legal del Colegio Santa Rosa de Lima, miembro de la Jurec, pero también… arquitecta incansable y por sobre todo, madre del corazón de los sacerdotes de la diócesis y abuela de todos los alumnos del Colegio.

Mujer de fe, incansable trabajadora, detallista, preocupada siempre por brindar lo mejor.
A meses de cumplir sus 92 años el Señor la llamó a su presencia.

¡La Comunidad la despide feliz por el significativo legado que dejó!»

Gracias a Dios por la vida fecunda de la Hermana Clementina!

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